Es la segunda vez que Rodrigo Paz viaja desde Bogotá a La Habana para escaparse de su vida y olvidar la culpa que carga en su hígado, aunque finja solo estar de vacaciones. Pese a su personalidad misántropa, prefiere el barullo de esa ciudad y, sobre todo, las mujeres por quienes tiene que pagar. La imperiosa necesidad de evadir la soledad lo impulsa a llevarlas al apartamento donde se aloja, hasta que deja entrar a Clara que le roba algo de… Seguir leyendo